‘El libro’, de Zoran Živković

8 de Diciembre de 2007

“El libro” y sus lamentaciones

Živković deja que los libros se desahoguen y cuenten en primera persona cómo se les trata

Narrativa

Editorial 451 editores

Páginas 256 Precio 15,50 €

Que la vida de un libro no es fácil, es lo que trata de ejemplificar este socarrón discurso donde uno de ellos, un libro, hace repaso de las miserias del mundo editorial desde la antigüedad a nuestros días.

En síntesis

Un libro que habla y se queja. En eso consiste ‘El libro’, un texto (a caballo entre el artículo, el ensayo de divulgación y una ficción corrosiva) donde ni lectores, editores o libreros salen bien parados, y donde librerías y bibliotecas son lo más parecido a un infierno libresco. Cierra el volumen el relato ‘El escritor’, donde Živković, para completar el panorama, se encarga de destruir algunos de los tópicos más frecuentes sobre los autores.

Cita

“El éxito que tiene un libro también se mide por el número de ediciones publicadas. Cuantas más, mejor, por supuesto. Por eso nunca se comienza con la primera”

El autor

Filólogo de formación, Zoran Živković (Belgrado, 1948) ha ejercido como crítico literario, editor y, tras la guerra de la antigua Yugoslavia, también como traductor al inglés de la mayoría de sus historias. Premiado con el World Fantasy Award por su novela corta ‘La biblioteca’, en España tan sólo ha sido publicado su libro de relatos ‘Historias imposibles’ (Minotauro, 2004). Autor de varios ensayos e incluso una enciclopedia sobre ciencia ficción, otros títulos suyos son ‘Cámara secreta’, ‘Miss Tamara, la lectora’ o ‘El último libro’.

Comentario

El repaso que hace Živković de todo el sector del libro no deja títere con cabeza. Nadie se salva. A las agentes literarias las llama “casamenteras”, acusa a los críticos y reseñistas de no abrir siquiera el libro que manejan, a los editores los tacha de especuladores y a los libreros de esclavistas. Enumera una por una todas las perrerías que un libro tiene que sufrir desde que un texto es concebido hasta que se coloca en una estantería. E incluso vaticina (¡y recomienda!) su pronta desaparición y sustitución por otros medios menos problemáticos. Es un libro “quejica”, y

Živković lo es más aún. Pero es una queja “amable”, un discurso de esos que, por lo suave de su enunciación, por el humor sencillo y nada hiriente que maneja, y por la complicidad que establece con el lector, no le queda a uno más que darle la razón. Pertenezca a la categoría que pertenezca (bien se sea un lector común, o editor o crítico) tarde o temprano acabará asintiendo con la cabeza y reconociendo que nada de lo que cuenta es mentira. Ni siquiera una exageración. El volumen, reforzado con el relato ‘El escritor’ (donde, con mucha ironía, deja claro que todos los problemas de un autor son psicoanalizables), se encuadra facilmente en esa línea de títulos que como ‘El autor, el autor’ de David Lodge o ‘Gracias por no leer’ de Drubravka Ugresic, no hacen otra cosa que arrojar verdades sobre el mundo de los libros. Verdades nada dolorosas esta vez. Pero bastante sonrojantes.

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