Ensayo
Editorial Anagrama
Páginas 366 Precio 19,50
A veces hay que echarse las manos a la cabeza cuando se avecina una recopilación de artículos, textos dispersos o prólogos a reediciones recientes, y temerse lo peor. Normalmente se limitan a ser entregas circunstanciales envueltas en el celofán de un nombre importante. Pero no es este el caso. Enfrentándose por enésima vez, pero con valentía, a la lectura de los clásicos más clásicos (de Cervantes a Lowry, de Shakespeare a Onetti), Villoro logra ofrecernos una veintena de lecturas personales donde la mirada detallista, el tópico a tiempo y la opinión personal (mezclada por momentos con la crónica casi biográfica) forman un equipo ganador.
Hace unos meses (21/3/08) celebrábamos desde esta página la aparición de Los culpables, un libro de cuentos que venía a renovar la confianza que teníamos en el autor de El testigo. Todo lo que acomete Juan Villoro (México, 1956) comienza a parecer imprescindible. Porque encararse a un texto breve sobre Hamlet, el Quijote o Chéjov y salir airoso es algo que solo puede lograrse de dos formas: asumiéndolo como notas de lectura, o recogiendo investigaciones ajenas. Pero Villoro, que no descarta ni una ni otra opción, lo resume como la “lectura en compañía” de un escritor con otros lectores. Y consigue contagiarnos su pasión.
La cita
¿Es posible disponer de una memoria salvaje, no domesticada por el uso?”



