Rescatar el recuerdo entre escombros y nieve
Novela
Editorial Acantilado
Páginas 224 Precio 17€
Entradilla
Acantilado publica la nueva novela de Berta Vias Mahou, un libro que no desentona en su catálogo. Una obra en la línea de la mejor literatura centroeuropea, intensa y cosmopolita, por momentos rota como la historia del continente.
En síntesis
Para que el recuerdo sea como una malla, para eso parece hablar y narrar esa voz poderosísima que preside esta novela. Una segunda persona que recuerda, y lee, y inquiere a sí misma, para trenzar el pasado de una familia que, recorriendo un siglo XX deshilachado, a vueltas con los nombres o los idiomas, ha sido testigo del dolor de la Alemania hitleriana y de una España, ya sabemos, a punto de volverse franquista.
La cita
Un trozo de vida al que le falta un pedazo y que sólo por eso parece haber enmudecido más que cualquier otro”
La autora
Entre otras razones, mucho de lo que el lector encontrará en esta novela se debe a que Berta Vias Mahou (Madrid, 1961) es traductora de Joseph Roth, de Arthur Schnitzler, Stefan Zweig, entre otros autores de lo que algunos llaman literatura ‘mittleuropea’. Los cuentos de ‘Ladera norte’ (2001) y la novela ‘Leo en la cama’ (1999), junto a títulos para el público juvenil, son las muestras de que también es un narradora a tener en cuenta.
Comentario
Una novela que huele a Centroeuropa
El acierto de Vías Mahou para hilvanar en este libro los capítulos que lo forman, no está sólo en conjugar con precisión el bamboleo de unos recuerdos abundantes y dispersos que podían haber quedado desorientados, dándole al lector un retrato confuso, esquivo, como no es el caso. Su estructura de narración breve, de cuento redondo en numerosas ocasiones, es lo que hace que este libro parezca en muchos momentos infinito, positivamente más largo de lo que realmente es. Si además resulta que esos capítulos, pese a las apariencias, acaban formando un engranaje ajustado y funcional, mejor que mejor.
Pero por encima de ese acierto, lo que hay de destacable en esta novela es la capacidad de su autora para recrear un mundo y una ambientación con cada una de sus frases. No con datos, ni con hechos, sino con los detalles narrados de la forma necesaria. Esta novela huele a Centroeuropa, se escucha el trasiego de las calles de la época y uno ya no sabe en qué idioma está leyendo. Todo logrado a través de un lenguaje que logra la precisión con su propio ensimismamiento.
No dudo al afirmar que Los pozos de la nieve es, le pese a quien le pueda pesar, una de las novelas españolas más sólidas que podamos leer este año y, casi con seguridad, la que con mayores aciertos ha manejado esa combinación de sonido y detalle que algunos querríamos encontrarnos siempre en la literatura. Incluso aunque fuera lo único que encontráramos.




He aquí un libro verdaderamente grande, hecho con la sabiduría de los árboles, que hunden sus raíces tanto más profundamente en la tierra cuanto más alto se han de elevar…
Y allí arriba, entre las ramas, entre los dedos de la luz, una prosa muy bella, riquísima de matices y de tonalidades, va tejiendo la historia con delicadeza perfecta, con piedad y con valor…
Y canta.