Todos somos Saviano

25 de Octubre de 2008

Hace unos días, Roberto Saviano intentaba recoger en una emocionadísima carta publicada en La Reppublica todos los agradecimientos que creía deberle a tanta gente que se había volcado en ese caso siniestro y esa causa necesaria que es la suya. De tanto como quería agradecer parecía que las páginas del diario italiano fueran a reventar de un momento a otro. Pero entre sus palabras había unas cuantas especialmente emotivas y dirigidas a toda las personas que se habían lanzado a la plaza y, como reivindicación, habían leído páginas de Gomorra. “Porque ahora esas palabras no son ya mis palabras”, decía Saviano, “se han convertido en la voz de todos, un gran coro infinito que resuena en cada parte de Italia”.

Se estaba refiriendo Saviano a actos como el que tuvo lugar ayer en el centro de Nápoles, lo que supuso, entre otras cosas, levantar la voz contra esa Camorra denunciada por el escritor, casi en el centro mismo del huracán. La lectura, que tuvo que competir con un Andrea Bocelli que esa misma tarde actuaba en una Plaza del Prebisticio retumbante de ensayos desde primera hora de la mañana. Organizada por las asociaciones Decidiamo insieme y Napoli Punto a Capo, junto con el mediático apoyo de un expolítico como Claudio Velardi, tuvo lugar en el Palazzo delle Arti de la ciudad, con la pretensión de ser “un pequeño testimonio público a favor de Roberto y a favor de la ciudad”, como declaró a Público Daniela Lepore, una de las organizadoras, que deseaba antes de dar comienzo “ver mucha gente normal, ciudadanos de a pie (no sólo vip y clase dirigente) que han elegido perder una tarde de su vida privada por algo así”.

No es poco mérito aspirar a una movilización así precisamente en Nápoles, punto clave en la denuncia saviniana. “Es importante que se haga aquí, pero desde un punto de vista es más difícil que hacerlo en otro lugar”, dice Marco Giordano, uno de los lectores y activista en la organización Generazione U, haciendo referecia a cierta reticencia de los propios napolitanos por mostrar sus miserias al mundo. Esos ciudadanos de a pie fueron llegando bastante antes de la hora apuntada en la convocatoria (programada de 16 a 20 horas, pero que hubo que alargar durante dos horas más debido a la cantidad asistentes con ganas de leer). En su mayoría gente joven, era fácil reconocerlos por su ejemplar de Gomorra bajo el brazo, orgullosos de estar allí y poder decir “no a la camorra” leyendo una página del libro. Al centenar de inscritos en la lista para la lectura se le iban sumando acompañantes, espontáneos y reclutados de última hora que se adherían a la causa. Es lo que se esperaba, “y confío en que tenga repercusiones civiles”, decía Velardi, asesor político y exdirigente del Partido comunista, para quien “esta iniciativa sirve también para mostrar la realidad al mundo. La realidad es la que es, no se puede cambiar”. Y fueron llegando las personalidades: políticos de izquierda (Raffaelle Porta) y de derecha (Marcello Tagliatatela), es decir, a diestro y siniestro, junto a los directores de los principales diarios de la ciudad, el rector de la Universidad, profesores, actores y algún director, como Pappi Corsicato. Algo a destacar, prácticamente impensable en España, es que personalidades y ciudadanos se mezclaron en orden y lectura, sin distinción de clase, y sin ese tiempo reservado con malicia para hacerse una foto y después marcharse. En el salón habilitado para la ocasión, mientras de fondo en una pantalla se proyectaban imágenes con los escenarios que Saviano narró, unos a otros se pasaron el libro o se entregaron el micrófono.

Con solemnidad en algunas intervenciones, con pudor en otras, no falto quién aprovechó para anunciar alguna iniciativa similar en los próximos días (hoy en Orviero se hará una nueva lectura integral durante toda la noche, y la semana próxima hay programado un acto en Casal di Principe, el escenario principal de Gomorra). Lo que ocurrió ayer fue la utilización de la lectura como arma de combate, la cultura como acción social. Velardi lo tiene claro: “En cuántos casos escribir un libro, una película, un solo poema no ha resultado ser un peligro… Es la fuerza de la cultura. La extraordinaria fuerza de la cultura.” Pero todos en Nápoles ayer fueron conscientes de una cosa, que con esa lectura pública estaban diciendo algo importante: que “Siamo tutti Roberto”, es decir, que todos somos Saviano, en estos días, aunque sea un poco.

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