Cuando el subjefe de policía Renato Cortese le asestó a la mafia siciliana el golpe más duro de su historia con la detención en abril de 2006 de Bernando Provenzano, el más escurridizo y sanguinario de sus dirigentes, no sólo desestabilizó los engranajes de la Cosa Nostra, sino que descubrió el rudimentario pero eficaz sistema de comunicación que “Zio Binu” (como se conocía a Provenzano) había inventado. En el momento de su arresto, Provenzano llevaba en los bolsillos unos pequeños “papelitos” que, como se comprobó, contenían órdenes precisas, reclamaciones y avisos. De estos pizzini es de lo que se ocupa Andrea Camilleri (Porto Empedocle, Sicilia, 1925) en el nuevo libro que esta semana llegará a las librerías, Vosotros no sabéis, publicado en español por Salamandra.
El pizzino no venía a ser otra cosa que un papel mecanografiado y plegado varias veces, que deberá pasar por varias manos e intermediarios desconocidos, y recorrer en muchas ocasiones más kilómetros de los que en realidad separaban al emisor del receptor. Un rudimentario sistema postal, lento pero seguro, que demostró ser mucho más fiable y eficiente que cualquier tecnología, interceptable y por tanto vulnerable. Un estudio dedicado de estos papeles, siempre particulares en sus contenidos y cargados de proverbios, expresiones campesinas y, sobre todo, faltas de ortografía garrafales, le han permitido a Camilleri componer una suerte de diccionario, un glosario de expresiones, usos y costumbres mafiosas, con el que logra trazar un sólido retrato del universo del que Provenzano fue artífice.
También conocido como “El tractor”, por su fuerza y capacidad para arrasar con quien se le pusiera por delante, Bernardo Provenzano (nacido en la “peliculera” Corleone, en 1933) pasó de ser el lugarteniente y sicario de Luciano Luggio a la “cabeza pesante” de la Cosa Nostra durante décadas. Autocondenado a la clandestinidad, prácticamente escondido en casas rurales de la isla y protegido por ese entramado angosto de colaboradores, empleados y familia, Provenzano se convirtió en un ser “invisible”, casi una leyenda que mantuvo el control político y económico de la mafia, de las empresas que orbitan a su alrededor, incluso de estratos superiores. Dedicándole entradas de ese diccionario a términos como “Elegancia”, “Biblia” o “Indecisión”, Camilleri no sólo explica el funcionamiento de la red criminal, sino que muestra al lector muchas de las costumbres, manías e incluso carencias del corleonés, relata anécdotas como si fuesen pasajes novelísticos, y forma un libro que difícilmente podría adentrarse en el territorio de la ficción. Tampoco lo necesita. “Vosotros no sabéis lo que estáis haciendo” es lo que dijo Provenzano en el momento de su detención, refiriéndose a las consecuencias que eso iba a tener. Tras la lectura de este libro podemos estar más cerca de imaginarlas.


