“Todos los cuentos’, de Cristina Fernández Cubas

15 de Noviembre de 2008

Género Cuentos

Editorial Tusquets

Páginas 512  Precio 24€

Tusquets reúne en un solo tomo todos los cuentos publicados por Cristina Fernández Cubas, la recuperación de los veinte relatos que esta misma editorial había ido ofreciendo a lo largo de cinco libros.

En síntesis

Decir Todos sus cuentos es hacer referencia a los cinco libros de relatos que, en casi treinta años, ha publicado: Mi hermana Elba (1980), Los altillos de Brumal (1983), El ángulo del horror (1990), Con Ágata en Estambul (1994) y el más reciente Parientes pobre del diablo (2006). O lo que es lo mismo, la reunión de la una de las cuentísticas más sólidas e imperecederas de la actualidad, una literatura que sin renunciar a la tradición ha logrado ser original, personal, necesaria.

La cita

“Porque lo que menos importa en este momento es recordar lo que estás haciendo allí, sino algo mucho más sencillo. Saber quién eres tú”

El autor

Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) es otra de esas muestras de que con “piezas pequeñas” se puede lograr una “obra mayor”. Aunque su singular trayectoria se ha visto reconocida sobre todo por sus cuentos, los reseñados aquí, es autora también de las novelas El año de Gracia y El columpio, de una tenebrosa y muy cinematográfica obra de teatro, Hermanas de sangre, y de un curioso libro de memorias que, como gran parte de su literatura, hace referencia a esas Cosas que ya no existen.

Comentario

De la primera vez que leí El ángulo del horror, hace algo más de diez años, recuerdo con claridad dos momentos turbadores: el provocado por la inquietante historia de unos hermanos que da título al volumen, y el descubrimiento de una palabra, “Helicón”, que hacía referencia a un gigantesco instrumento de viento capaz de atrapar y envolver al músico, y que imaginé completa invención de la autora para el cuento homónimo. Con el tiempo, claro, descubrí que el monstruoso instrumento existía, pero también recorrí los libros de Fernández Cubas hacia atrás y adelante para comprobar que esos momentos inquietantes no iban a ser los únicos.

Reunidos ahora en este Todos los cuentos se puede ver con claridad que toda su obra se construye por irrupciones de lo misterioso, de lo fantástico incluso, en lo real y cotidiano. Que en sus relatos siempre hay un elemento amenazador descolocando aun sin parecerlo, o una atmósfera onírica aunque todos estemos despiertos. Pero es la manera de mirar la realidad lo que provoca la originalidad de sus cuentos, como si mirar de nuevo, al escribir, lo que pasó hace mucho tiempo fuese a cambiar lo que realmente tuvo lugar.

Por eso comencé esta nota con esa anécdota adolescente y prescindible, porque la literatura de Fernández Cubas logró, sin inventar instrumentos, que mi visión de la realidad estuviera descolocada por mucho tiempo. Continúo leyendo a la Cubas, y recomendado como hago ahora sus libros, invitando a la turbación. Pero, anoto, sigo sin haber escuchado un helicón…

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