Promesas del Este

14 de diciembre de 2007

Han pasado ya años desde que los bloques comunistas se desmembraran y Europa redibujase los mapas con nuevas fronteras. Sin embargo, en lo que respecta a las literaturas de estos países eslavos, la llegada a nuestras librerías de sus más recientes autores ha supuesto un proceso lento y no siempre bien recibido por los lectores. Para Silvia Meucci, directora literaria de Siruela, editorial que acaba de publicar Los inmigrados del esloveno Lojze Kovačič, estos libros “han tardado más en llegar a España por obvios motivos históricos”. Pareciera que durante mucho tiempo los únicos escritores surgidos del frío que aterrizaban en nuestro país eran los enésimos “dostoievskis y tolstois”. Pero por fortuna, proyectos como la ahora desaparecida Metáfora se encargaron de ir presentando los nuevos rostros de estas literaturas a medida que el continente inventaba países.

Así, por ejemplo, la antigua Yugoslavia cuenta ahora con un buen plantel en las mesas de novedades. Junto al ya clásico Danilo Kiš (Circo familiar, Acantilado), los escritores serbios están bien representados con las obras de autores como Milorad Pavić y su detectivesca y original Pieza única (Sexto Piso), o Zoran Živković, de quien 451 Editores publica El libro, una lúcida e irónica queja del maltrato a los libros.

Tanto Croacia como Serbia han sabido exportar a sus nuevos autores, sobre todo a aquellos que al tiempo que ofrecen literatura de altos vuelos, muestran al resto de los países europeos cuál fue la historia de los suyos. Josip Novakovich y Milejnko Jergović, por cada uno de los dos estados, se encargan de hacerlo desde diferentes puntos de vista. El día de los inocentes (El andén), del primero, es una hilarante sátira de la Yugoslavia en pleno proceso de resquebrajamiento hasta nuestros días. Jergović, por contra, traza en una saga generacional la historia de todo un siglo.

“Digamos que difundir estos autores es más complejo, menos inmediato”, dice Meucci, quien, sin embargo, mantiene una apuesta consciente por estas literaturas, “además escasean los críticos que conozcan bien estas culturas”. Porque está claro que no todo podía ser Kundera. Misiones nocturnas (Lengua de Trapo) de Jachim Topol o Amor y basura (Acantilado) de Ivan Klíma son dos buenos ejemplos de las literatura de la República Checa que está por llegar y que algunas editoriales procuran. Jauma Vallcorba y su Acantilado es el paradigma, como demuestran sus constantes descubrimientos en la materia. El último: Yuri Andrujovich (Recreaciones, Doce anillos), es decir, el desembarco ucraniano en nuestros puertos.

Y es que hasta “la vieja madre Rusia” nos obliga estos días a memorizar (y pronunciar con dificultad) sus nuevos nombres. Entre otros, los de Liudmila Ulítskaya (Sinceramente suyo, Shúrik, Anagrama), Mijail Kurayev (Ronda nocturna, Acantilado) o Yevgueni Grishkovets, que con La camisa (451 editores) nos enseña como es el nuevo Moscú de nuestros días.

Todo un nuevo panorama literario, geográfico y político, rico en propuestas y variado en sus registros, que los lectores atentos no deberían dejar pasar.

El nuevo mapa del Este

Bosnia

La casa del nogal, de Milejnko Jergović (Siruela)

Romántica y apasionada reconstrucción histórica de todo un siglo de la antigua Yugoslavia.

Chequia

Amor y basura, de Ivan Klíma (Acantilado)

Un escritor es condenado por la censura del estado a convertirse en barrendero.

Croacia

El día de los inocentes, de Josip Novakovich (El andén)

La esperpéntica visión de la guerra y sus consecuencias de un exiliado con mucho humor negro.

Eslovenia

Los inmigrados, de Lojze Kovačič (Siruela)

El regreso, crudo y difícil, de un exiliado a la nueva Yugoslavia, en un crucial momento histórico.

Rusia

La camisa, de Yevgueni Grishkovets (451 editores)

Los hábitos de vida en la nueva Rusia han cambiado por completo. Esta novela da cuenta de ello.

Serbia

El libro, de Zoran Živković (451 Editores)

Quizá el más universal de los citados, porque se ocupa del destino (aciago) de los libros.

Ucrania

Recreaciones, de Yuri Andrujovich (Acantilado)

Una carnavalesca sátira de los nacionalismos emergentes en la nueva Europa.

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