Es un enfermo. Alguien capaz de pasar muchas horas espiando por su ventana a una vecina adolescente. De exhibirse ante ella. Es capaz, además, de confesarlo todo a una desconocida en un avión hacia Tokio, a lo largo de una conversación de catorce horas. Alguien a quien la sociedad llamarÃa “degenerado”, vamos.
Se puede leer en Público la entrevista a Alberto Olmos con motivo de la aparición de su última novela, Tatami (Lengua de Trapo). [Enlace]
