‘Una novela rusa’, de Emmanuel Carrère

6 de diciembre de 2008

La lucha entre la experiencia autobiográfica, la capacidad fabuladora que no puede evitar y el mismo proceso de la escritura enfrentado a la realidad, es lo que Carrère introduce en este cajón de sastre autoficticio.

La ficción que irrumpe en la realidad

Género Novela
Editorial Anagrama
Páginas 296  Precio 17€

En síntesis
Meses después de publicar su novela ‘El adversario’, al propio Carrère le encargan la realización de un documental sobre un preso en el agujero ruso que es el pueblo de Kotelnich. Este viaje, este documental y la constatación de una enorme crisis personal, tanto creativa como sentimental, son el arranque de una investigación -esta novela- del propio autor por encontrar el origen de sus obsesiones y de sus traumas, a los que llegará desde el descubrimiento de varios secretos.

La cita
“No sé aún que este cuento causará terribles estragos en mi vida, y creo que nunca he escrito nada con tanta facilidad y alborozo”

El autor
Emmanuel Carrère (París, 1957), que también se dedica al cine y a la televisión, ha compuesto a través de siete novelas una obra unitaria y cada vez más valiosa, que tiene sus fronteras (y tal vez también sus límites) en la locura y la memoria perdida u oculta. ‘El adversario’, ‘El bigote’ o ‘Una semana en la nieve’ serían los ejemplos más relevantes, que enlazan perfectamente otro libro imprescindible: ‘Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos’, su biografía del escritor Philip K. Dick.

Comentario
Aunque sin eludir una trama convencional, pero descompuesta necesariamente por la irregular manera en que los diferentes planos se alternan en la historia, la intención de Emmanuel Carrère en este libro no ha sido otra que la tratar de averiguar lo máximo posible sobre sí mismo. Completamente autobiográfica, en sus páginas se mezclan una historia dolorosa que es la suya propia con el acto mismo de rememorarla o descubrirla, y esto da como resultado un libro donde el proceso de la escritura (y la intención de escribir) es tan importante como el proceso de investigación que lleva a cabo y los devastadores resultados que esto puede tener.

Un torrente de escritura confesional que no le tiene miedo a perderse en largas digresiones en apariencia paralelas donde lo importante es una sola cosa: enfrentarse a un “yo” desconocido, o tan sólo sospechado, el mismo “yo” fantasmal que se debe exorcizar con este libro.

Carrère maneja con soltura recursos de la novela más tradicional en cuanto a estructura, dejando bien claro pronto cuáles serán sus bazas: apuntar y apuntalar todo lo que sospeche que puede servirle (se intercala la redacción de un diario y la filmación del documental, con reflexiones metaliterarias y apuntes al margen sobre su vida), dando así un ejemplo de autoficción que no se limita a contar, sino a buscar. Y después de haber encontrado, qué. Pues el autor trata de encajar una identidad casi arruinada por el paso del tiempo en el marco de una novela, ‘rusa’, que es lo que no deja de ser este libro… tenga la forma que tenga.

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